Inicio » El Municipio » Lugares de Interés

Lugares de Interés

ACCESOS RÁPIDOS

Lugares de Interés

Enviar   Imprimir

Lugares de Interés

Ejido

Parque del Ejido [+]

Ejido

Parque del Ejido [+]

Ejido

Parque del Ejido [+]

RISCOS DEL PALOMERO

Riscos del palomero [+]

PASAERAS DE MENCHO LOPEZ

Pasaeras de Mencho Lopez [+]

PARQUE DE STA MARINA

Parque de Sta Marina [+]

POZO CINOJAL

Pozo Cinojal [+]

Ayuntamiento de Ahigal

Ayuntamiento de Ahigal [+]

Ayuntamiento de Ahigal

Ayuntamiento de Ahigal [+]

CASA DE CULTURA

Casa de cultura [+]

CASA DE CULTURA

Casa de cultura [+]

MURO

Muro [+]

MURO

Muro [+]

CENTRO DE SALUD

Centro de Salud [+]

CENTRO DE SALUD

Centro de Salud [+]

IGLESIA DE LA ASUNCIÓN

Iglesia de la Asunción [+]

IGLESIA DE LA ASUNCIÓN

Iglesia de la Asunción [+]

CRUZ RENACENTISTA

Cruz renacentista [+]

CAMPANARIO

Campanario [+]

ERMITA DEL STO CRISTO DE LOS REMEDIOS

Hermita del Sto Cristo de los Remedios [+]

PISCINA MUNICIPAL

Piscina municipal [+]

PISCINA MUNICIPAL

Piscina municipal [+]

PABELLÓN POLIDEPORTIVO

Pabellón deportivo [+]

PABELLÓN POLIDEPORTIVO

Pabellón deportivo [+]

Ermita de Santo Domingo

Empecemos señalando que de la existencia de la misa no contamos con ninguna prueba material, excepción echa de la cuestión toponímica y de la supuesta ubicación de la misa. Esta se encontraría en el sitio llamado Santo Domingo, a la izquierda de la carretera del monte, a varios tiros de piedra de Venta Quemá. La Cañada Real pasa por sus inmediaciones.

La advocación de Santo Domingo nos lleva a los tiempos medievales. La reconquista facilita el paso hacia el norte por estos caminos, que resultan los únicos transitables de cierta categoría. Pensemos que las peregrinaciones a Compostela para visitar el sepulcro de Santiago habían echo posible el llamado “Camino de Santiago” que iba de Francia a Galicia . Pero este camino Francés no era el único,. Los peregrinos del sur de la península subían a Santiago de Compostela. por esta calzada que en muchos tramos coinciden con la romana Vía de la Plata. Y es de suponer que durante el trayecto se iban impregnando del espíritu romero a causa de encontrarse una serie de enclaves estrechamente relacionados con Compostela. Santo Domingo debió ser uno de estos lugares. Nada tiene de extraña que en estos parajes se levantara un santuario a este santo que en gran manera había echo posible el paso de los peregrinos europeos mediante la construcción de puentes en el camino francés.

Debemos tener presente que en Ahigal ha trascendido el espíritu Santiaguista. Cualquiera que lo desee puede ver en los capiteles del portal de la iglesia grabada unas vieras o conchas de Santiago. Influyó la supuesta ermita de Santo Domingo en la elaboración de estos capiteles. Y si vamos un poco mas allá: ¿Pudieron pertenecer a estos capiteles a la desaparecida Ermita de Santo Domingo?

Un poco sabemos de la historia d este santo, conocido generalmente como Santo Domingo de la Calzada. Transcurrió la mayor parte de su vida en el siglo XI, ya que muere el 12 de mayo de 1109. Su experiencia de constructor comienza con la edificación de una capilla a la Virgen junto a la cabaña en que habitaba. Posteriormente, con la sola ayuda de una hoz, taló bosques, desecó pantanos, encauzó ríos y empedró un largo trecho de la calzada de los peregrinos. Posteriormente construiría un puente sobre el río Oja, lo que le dará el título de pontífice (que significa levantador de puentes). Ya por esta época empiezan a atribuírsele milagros: resurrección de muertos y ¡amansamiento de toros que utilizará para acarrear canterías para las obras. Junto al puente construiría el santo un hospital para los romeros de Compostela. A la muerte del santo se produce otro milagro gracias a su intercesión. Resucita unas gallinas que un juez había asado para comerse. Este había condenado a un peregrino por un delito que no había cometido, pero el juez aseguraba que era tan reo como el que aquellas gallinas irían a pases a su andorga al instante. Pero al instante lo que ocurrió no fue otra cosa que el que las gallinas pegaran un salto del plato y se pudieran a cacarear.

A grandes rasgos está es la vida del santo que quizás tuvo su ermita en Ahigal y, si se nos apura, quizás hasta algún pequeño hospital en el que los peregrinos descansaran de sus fatigas de viajes de leguas, se pincharan las ampollas y se calentaran a la lumbre si era tiempo de invernada., Pan y sal eran ingredientes, que a buen seguro , les daría el guardián de la ermita o el encargado del supuesto hospital. También es de esperar que les dieran poleos para el gazpacho.

Es cuanto por ahora cabe decirse de una ermita puesta bajo la advocación de un santo, Santo Domingo de la Calzada, al que los peregrinos de Compostela solían encomendarse durante su camino.

Ermita de Santa Marina la vieja

Siempre hemos oído , y aún seguiremos oyendo, que el dintel de una casa que está en la calle que va del Corral Concejo a la Serrana era la “toza” de la ermita de Santa Marina la Vieja, que tuvo su ubicación en Las Canchorras. Nada hay más lejos de la realidad. La citada jamba tiene grabada una inscripción en la que , entre otras cuestiones, aparece la fecha de la labra. Es el año 1789. La cifra está colocada entre la frase de “Ave María Purísima” Debajo de ésta primera línea se leen cuatro versos con fondo marianista:
Todo el mundo en general
A voces, reina escogía,
Dice que sois concebida
Sin pecado original.

Empecemos apuntando que cuando esa estrofa se escribió la ermita de Santa Marina ya hacía mucho tiempo que estaba desaparecida. Y, por supuesto, ya estaba construida la que se le dedicó en las entonces afueras del núcleo de Ahigal a la santa.

Pero antes de referir el final bueno será que vayamos por los orígenes. Y los orígenes hay que buscarlos en los tiempos en los que los romanos andan por estas latitudes. Quien tenga ganas de acercarse por la zona de las Canchorras podrá comprobar la facilidad con la que afloran restos de una pasado romano y, si se nos apura, de un pasado prerromano. Hace unos años la Agrupación Amigos de Ahigal realizó una excavación en el sitio que la tradición apuntaba como el que aco0gió a la antigua ermita. El punto en cuestión se encuentra en un cercado de Tío Segundo Domínguez, a pocos metros de la carretera y más cerca aun del llamado Camino de Santa Marina. Junto a él aun hay unas oliveras, donde dicen que a su sombra se celebraba el baile de la romería que tenía lugar el lunes de Cuasimodo o segundo lunes de Pascua.

En la referida excavación se hallaron cimentaciones romanas y un piso de baldosas, bastante deteriorado, que se catalogó como medieval. La deducción más lógica venía a decir que la ermita de Santa Marina se levantó sobre una edificación romana y que tal edificación romana y que tal edificación romana a todas luces debía responder a un santuario. Es decir, que la ermita vino a sustituir el lugar de devoción de una deidad romana que, a su vez, había suplantado a algún numén prerromano que ya era objeto de veneración antes de que se plantara la higuera de la que colgó Judas.

Que coste que cuanto decimos no está sacado del magín así por las buenas. Muy próximo al lugar de la ermita localizamos un ara votiva. Para quien nolo sepa, un ara votiva es una piedra labrada que algún devoto dedica a una divinidad. El ara en cuestión, que guardamos como dios manda ente los “tesoros” de la Agrupación tiene estas letras:
REINVS
ILI.MAR
V.S.L.M.

Puesta la inscripción en cristiano viene a decir: “Reino cumplió con agrado un voto a Ilicia Marina”. Reino era el nombre del piadoso antepasado de los ahigaleños e Ilicia Marina el nombre de la diosa a la que dedicaba la moleña labrada. Posiblemente data de entre los siglos II y III.
Digamos a voz de pronto que la tal Ilicia Marina no era otra que la que los romanos llamarían la diosa Venus marina. Esta vino a suplantar a la primitiva deidad prerromana. Pero sigamos la marcha. Cuando estas tierras se cristianizan y hay que extender el culto a los lugares que presentaban algún tipo de devoción pagana pues no cabe mejor acuerdo que poner en lugar de la vieja diosa a una santa que goce de las bendiciones de la Iglesia. Donde estuvo Apolo ponen a San Polo; donde estuvo el dios Saturno ponen a San Saturno o San Saturio, y así sucesivamente. Y, claro , sonde estuvo la diosa Venus Marina ponen a Santa

Marina, No cambian el nombre ni tampoco cambian algunos aspectos de su devoción, como es el cado de ls romería que se le hacía, que también se celebrase en honor de la diosa Venus.

Existen diversos lugares en la Península en los que se constata que Santa Marina vino a suplantar antiguos cultos paganos, pero ninguno está tan documentado por testimonios epigráficos como en el caso de Ahigal. Es de este modo, y no de otro, como l santa oriental, también conocida hagiográficamente como Santa Margarita de Antioquia, llega a nuestro pueblo en la Edad Media.

Rutas y paseos

Es posible realizar varias rutas a través del término. De corto recorrido, las que nos llevarían al pozo del Cinojal, de origen romano, al puente de la dehesa o al pantano de las Cumbres,

De mayor complicidad, los recorridos por las vegas de Palomero visitando molinos y lagares.

De mayor dificultad las rutas de la dehesa o de las Canchorras que nos conduce en dirección a los Riscos.

Las canchorras

En el año 2003 apareció una estela funeraria decorada de la Edad de Bronce en la localidad de Ahigal. El hallazgo de esta estela se debe a la limpieza y quema de rastrojos y matorrales efectuados para acondicionar el terreno para el cultivo, quedando visible un pequeño alto formado por rocas naturales y piedras amontonadas, procedentes de lugares próximos, para un mejor aprovechamiento del terreno circundante.

Como consecuencia de esta limpieza quedó visible una roca con unas líneas grabadas que resaltaban unos dibujos muy simples, llamándole la atención la descubridor.

Las llamadas estelas decoradas del Bronce, suponen uno de los testimonios arqueológicos más interesantes que confirman el horizonte cultural protohistórico. Desde hace algo más de 50 años, se dieron a conocer este tipo de manifestaciones artísticas en Extremadura, mucho se ha escrito sobre las connotaciones culturales de dichas estelas y aun hoy, no se ha llegado a una valoración concreta. Almagro Bash, las define muy acertadamente, como la conjunción o confluencia de dos culturas, una, es la derivada de las colonizaciones procedentes del Mediterráneo oriental y la otra, la convergente indoeuropea.

Los criterios para diferenciar la difusión en sentido estricto de la migración, en esta época, son aun problemáticos,, eso explica la polémica que existe y seguirá existiendo para determinar cuando se está ante uno u otro fenómeno, lo que se si es evidente es que con la llegada de nuevas gentes se generaron cambios culturales importantes que influenciaron a los indígenas, con sus cultos, ritos y resto de costumbres.

Almagro Bash, en la década delos 60, realizó la primera recopilación de las estelas del Bronce que hasta entonces se conocían, y determinó en su trabajo la diferenciación de las estelas llamadas alentejanas (Alentejo, región al sur de Portugal), que por su tipo de decoración clasificó como Tipo I, (las características de estas estelas, es que sus figuras son todas ellas en relieve), y las estelas extremeñas que las denominó como Tipo II, donde las representaciones se efectuaban mediante la técnica del grabado. A este grupo otros autores lo denominaron como: Fase antigua. Posteriormente otros trabajos (Pinho,1977) han ido reformando este tipo II o estelas extremeñas, con nuevos subtipos y clasificaciones propuestas en base, al tipo de manifestación que aparece en la estela, en unas la falta del guerrero o en otros casos la falta total de panoplia.

1.- Descripción de la Estela

Las dimensiones de esta estela son las siguientes: largo91 cms. Y altura 45-50 cms. La decoración tiene como motivo predominante, dos figuras humanas completamente desnudas, sin escudos y apenas elementos de la panoplia. Se caracterizan por la esquematización antropomorfa del as figuras, hasta hoy únicas en su género por no haber encontrado paralelo alguno, con otras representaciones humanas. Estas figuras están representadas por trazos de líneas rectas; con los brazos extendidos y rematados con lo que podría imaginarse como manos sin dedos, y en el brazo derecho, esgrimiendo una lanza. La de la figura de la izquierda tiene en la cabeza un caso con lo s apéndices líricos, representados en forma de media luna, a la altura del vientre hemos observado una espada con la empuñadura junto a la cintura y al lado de la rodilla un arco y una flecha.

En la segunda representación, algo mas deteriorada por el fuego, tiene la misma actitud que la primera, los brazos extendidos son líneas rectas, las piernas de ambas figuras están truncadas y sin pies. Al final de las manos de este segundo grupo guerrero, sendos arcos con flechas.

Otro grabado antropomorfo, y sin duda asociado a la estela, se encuentra a menos de un metro, con la salvedad que este grabado, está realizado en una roca situada a ras de suelo, su representación nos presenta un grabado cruciforme, paralelos de este tipo de cruces, enmarcándose este tipo de grabados dentro del grupo que comúnmente se ha venido denominando esquematismo rupestre.

2.- Situación

El yacimiento de “Las Canchorras”, forma parte de los términos municipales de Ahigal y Santibáñez el Bajo, su extensión supera el kilómetro cuadrado. Esta zona se dedicaba al cultivo de cereales aunque hay predominan el cultivo del olivar y las praderas para la cría de ganado. Por los alrededores existen varias formaciones rocosas, como el paraje de “El Castillejo” formado por rocas algunas cortadas a escape. Es en estos enclaves rocosos donde están documentados los grabados publicados con anterioridad, Las Canchorras se encuentran aproximadamente a unas 5 km. De Ahigal, bordeada por el cauce del arroyo Palomero, y muy próximo al curso del río Alagón.

3.- Adscripción cronológica

Sin entrar en los significados de las figuraciones de la estela así como la representación cruciforme, cuestión ampliamente debatida en otros trabajos, de los que hemos citado algunos, consideramos más interesante un análisis desde el punto de vista cultural, tratando de dilucidar su cronología cultural. En este sentido conviene interesante resaltar que los grabados que nos ocupan, se encuentran muy relacionados con material cerámico recogidos por los alrededores.

Este hecho hemos podido corroborado sobre el terreno, al constatar en las proximidades (Cancho Torero, El Castillejo) dos asentimientos son materiales propios del bronce, uno en El Castillejo y el otro en el propio complejo rocoso, sin descartar un posible origen del hábitat, al menso durante el Neolítico Reciente, e incluso podrían adscribirse genéricamente a un momento de la Prehistoria caracterizado por las actividades agrícolas y ganaderas.

4.- Antecedentes Históricos
Numerosos son los yacimientos arqueológicos en este sector del término de Ahigal, y del término de Santibáñez el Bajo, quedando atestiguado en los artículos que se han ido publicando en diversos medios.

5.- Edad del bronce

Uno de los lugares más característicos de esta zona es el denominado poblado de “El Castillejo” es una pequeña elevación circular que tiene una costa máxima de 381 m. tiene las características propias de los batolitos graníticos, aunque cabe resaltar una serie de factores que han alterado su configuración inicial, como es el acondicionamiento de piedras de tamaño regular hincadas en la parte noroeste (y aunque creemos formarían parte de una muralla defensiva), por el resto de la elevación no tenemos constancia de la existencia de piedras hincadas, por haber sido extraídas para aprovecharlas en la construcción de las cercas que circundan la zona. La formación de estos grandes bolos graníticos ha originado unos abrigos naturales que han hecho que el lugar fuera bien defendible en general y casi inaccesible en su vertiente sur.

A pocos metros de este poblado, en dirección Noreste, existen varios manantiales d agua, (actualmente en este lugar se explotan algunos huertos familiares), lo cual debió de facilitar en esa época la obtención de agua, sin necesidad de traerla, del río Palomero o del Alagón. Por la superficie del poblado se han encontrado pequeños fragmentos de cerámica grosera hecha a mano, sin decoración, ni pintura, de pasta negruzca y bien cocida. Uno de estos fragmentos presenta forma carenada, así como otro fragmento es de cerámica reticulada bruñida. Por sus alrededores se observan abundantes restos de fundición.

6.- Cultura Celta

A la hora de enclavar estos asentamiento dentro de la tribus prerromanas conocidas, debemos hacerlo entere el pueblo vettón, pertenecientes al tronco celta y entremezclados, sin lugar a dudas, son otros pueblos precélticos. Por otra parte tenemos la existencia de un verraco (una de las muchas simbologías del as vettones) localizado en esta zona, es otra prueba mas de que pertenecía sin duda a la Vetonia.

En esta zona, los lugareños, siempre nos han comentado que cuando araban la tierra se encontraban con enterramientos encajonados entre laja de granito y que de forma esporádica vieron algunos fragmentos cerámicos decorados con líneas de color rojo, todos ellos a torno, (Fragmentos que hemos constatado, in situ), casi como pequeños objetos de bronce, como fábulas, etc. Por los restos cerámicos que en su día estudiamos, que nos dejaban ver sus propietarios, debemos atribuir a este lugar como un necrópolis y que fechamos desde finales del siglo I A.C., hasta el siglo V D.C., por tanto la zona ha tenido un asentamiento continuo de población.

7.- Época Romana

En este periodo, el que más datos hemos obtenido hasta ahora en esta zona, lo unos hace pensar, en la importancia de un yacimiento que abarca los 400 m cuadrados. Tenemos constatado la existencia de construcciones por todo el perímetro citado, lo que nos hace suponer que no se trata de una simple villa romana, sino que puede tratarse de un conjunto de viviendas posiblemente formadas por varias familias que integrarían n asentamiento de estas dimensiones, como hemos citado los alrededores de “El Castillejo” proporcionaba agua (incluso en épocas estivales rigurosas) para el consumo y riego de los huertos adyacentes a estos manantiales. Por otra parte existía la posibilidad de suministrarse de agua por la proximidad del arroyo de Palomero y del río Alagón.

El geógrafo Ptolomeo en su mapa geográfico de la Lusitania, menciona a varios pueblos o poblaciones, y si tenemos en cuenta los problemas que tenían para situar correctamente estos núcleos, no es de extrañar que algunos de estas sigan sin estar específicamente emplazados; entre ellos Mavtava (Manliana), según este geógrafo sitúa a esta población, a la izquierda de Cáparra, por su coordenadas se encontraría a pocos kilómetros.

Estudiando detenidamente la hoja del Geográfico actual, no encontramos un yacimiento que reúna las características de una población de cierta relevancia en muchos kilómetros alrededor de Cáparra, tan sólo barajamos la posibilidad de que Manliana se encontrara dentro de la zona de Las Canchorras, las dimensiones de este yacimiento, su situación geográfica, las características ambientales, así como su excelente situación, hubiese sido un lugar que albergara una población relativamente abundante; agua, un balneario de aguas mineromedicinales próximo, tierra fértil, bosques de encinas y robles, una mina de hierro y otra de estaño y sobre todo un lugar adecuadamente resguardado y bien comunicado, todo esto atestiguado como hemos citado anteriormente, por la abundancia de restos arqueológicos diseminados por todo el área nos ha hecho amparar la utopía, de que la población citad por Ptolomeo, fuese nuestro enclave arqueológico.

En la Lusitania de Ptolomeo, observamos que algunas poblaciones se encuentran mal situadas, como ejemplos citamos Laconimurgi situada en el mapa de Ptolomeo, en al perpendicular de Manlania, sin embargo, Laconimurgi, está a 124 km. Hacia el sur, hoy localizada en Navalvillar de Pela (Badajoz) muy pró9xima al límite con la provincia de Cáceres, y a pocos kilómetros de Mérida. Ptolomeo en su mapa sitúa a 32 kilómetros al sur de Cáparra, y a esa distancia corresponde Rusticiana, en el término de Galisteo, un error de casi los 100 kilómetros. Hemos destacado este ejemplo, pero existen muchos otros que determinan la inexactitud de las ubicaciones estas.

Aproximadamente a unos 200 metros de este hallazgo se encuentra “El Cancho del Torero”, con unas dimensiones de 60 centímetros de ancho y 45 centímetros de alto, que representa a una figura humana vestida, tiene la cabeza redonda con dos puntos representando los ojos, y dos rallas para la nariz y la boca. En las manos se observan los cinco dedos, en una de las manos la representación de un arma, quizás una espada, en el lado izquierdo vemos un círculo con otro más pequeño en su interior, tal vez un escudo, de ese el círculo exterior, salen cuatro líneas rectas en forma de radios, En la parte superior, coronando el conjunto se localiza un carro con sus cuatro ruedas.

En este mismo lugar, en una de las rocas mas altas, se encuentra una formación de doce cazoletas, algunas de ellas comunicadas entre sí por una canastillo. Este tipo de agujeros, servía para la incineración de perfumes o inciensos, ya que creemos que se trataría de un santuario religioso, o de una representación religiosa esporádica.

Unos metros más la oeste, se encuentra un conjunto de rocas, en las que, se distinguen perfectamente tres grabados que representan algunos útiles agrícolas, como es la laya, utensilio que sirve para labrar la tierra y revolverla, y dos hoces, una de ellas más curvada que la otra, que se usaría para la siega, y debajo de unos de los grabados hay otros tres rasgos rectilíneos.

En esta zona se descubrió hace más de 20 años, otro conjunto de grabados denominados popularmente como “La Vaquera”, en la que aparece representado un animal con cuernos (Toro) y con unos signos rectilíneos en la parte superior que son difíciles de interpretar; esta piedra es de granito de unos 90 centímetros de ancho y 80 centímetros de algo por unos 42 de grosor, que hoy se encuentra en una pared cercena.

En esta zona también tenemos testimonios de enterramientos en fosas.

Uno de los elementos a tener en cuenta en el asentamiento de un pueblo, son las comunicaciones, y también lo tenemos, se trata de un camino que atraviesa por centro de las Canchorras, algunos tramos está empedrado con una anchura de tres metros, actualmente enterrado. Se le conoce en el lugar como el camino viejo de Coria a Cáparra. En esta dirección lo hacía a través del “Pontón” puente romano sobre el Alagón y desde este, hacia el puente romano del río Ambroz, en dirección a Coria, lo hacia por la margen derecha del río Alagón. Junto a este camino a la salida de las Canchorras se encuentra una gran roca granítica, que albergó una inscripción funeraria, y a la que se dinamitó hace algunos años, en busca de un tesoro, y que por los restos que se conservan in situ dice: “hijo de Malequio de 30 años, aquí yace”

Este camino también conduce a una zona donde existe un manantial de aguas mineromedicinales, denominada la “Huerta de las Estacas” y en donde confluyen otros caminos y callejas que van a Valdeobispo, Santibáñez el Bajo, Ahigal, Aceituna, Guijo de Granadilla, en todas estas poblaciones, tenemos documentados diversos yacimientos arqueológicos. Esta zona está actualmente bajo las aguas del pantano de Valdeobispo. El estudio en profundidad de esta zona, nos permitirá desmentir o afirmar la hipótesis de que la zona del as Canchorras fuese Manliana. Esperamos que durante el vaciado del pantano. Nos permita hacer un estudio del a zona.

Hacia el este de este camino, localizamos hace ya algunos años, en una de las paredes de la cerca que linda con los restos de Santa Marina, un ara votiva de granito, cuya traducción es la siguiente: “ Arreino, hijo de Maro. Cumplió el voto con agrado”.

Aunque en principio de su descubrimiento, se relacionó con el culto al agua, y como en las proximidades existen manantiales de agua, posiblemente de tipo mineromedicinal, denominada como Santa Marina. Es conocido el culto de las aguas en el Noroeste y centro de la península y que eran reminiscencia céltica y que posteriormente los romanos ensalzaron aun mucho más.

De la zona Este se tiene conocimiento de dos necrópolis, una de las cuales, se encuentra en la zona de “Santa Marina”. En 1984 se procedió a la limpieza de escombreras en esta zona quedando al descubierto una de las paredes medio soterradas, que correspondía a una edificación religiosa medieval, (como así quedó atestiguada en los estudios que realizamos en este tiempo) y que la tradición popular ha venido atribuyendo, a la ermita de Santa Marina. Esta ermita es de finales del siglo XIV y el hecho de que se ubicara en esta zona la atribuimos a que el lugar albergaría una población estable. Otra opinión es la de cristianizar un lugar en el que hubo algún asentamiento árabe o judío.

La segunda de las necrópolis atestiguadas, se encuentra a pocos metros al poniente, al otro lado del camino que hemos venido denominando “Camino de Coria”, en este terreno se descubrió el verraco y un fragmento de otro, es el sitio al que se ha aludido anteriormente, que durante las labores de arado y limpieza del a tierra siempre afloraba alguna sepultura.

Casa de los moros

Esta ruta presenta escasa dificultad y una distancia aproximada de cinco kilómetros y medio.

Las fechas propicias que aconsejamos para realizarla son otoño y primavera, así como los atardeceres de verano. El momento elegido ha de hacerse teniendo en cuenta que la duración gira en torno a las dos horas o incluso un poco más, eso sí haciendo un pequeño descanso para tomar la merienda.

Salimos de la Plaza del Concejo y descendiendo por la calle frente al Corral Concejo, donde hoy se encuentra situada la oficina de Correos y el Juzgado de Paz, alcanzamos la Serrana, cuyo nombre, recuerdan los antiguos. Proviene de una mujer de las tierras abulenses dl sur que vivió por estos lugares. Pasamos por aquí con el recuerdo de la vieja prensa de aceite, de los viejos baños medicinales del tío Bernardo y de la ya desaparecida tahona de los Motoleros. A la altura de Regato del Barrio Abajo desembocamos en la calle del Padre Bayle, que no llevará a la Cruz del Alto, donde da principio la carretea del Monte.

Hemos de seguir la mencionada carretera. En todo este tramo ha de tenerse la máxima precaución, dada su estrechez y la abundancia de curvas. A ambos lados se nos ofrecen hermosos olivares y algún que otro prado, especialmente a nuestra derecha. El paisaje es espectacular si volvemos la vista hacia la parte del arroyo del Palomero y hacia las vaguadas del Cinojal.

En uno de aquellos prados se observan las sorprendentes ruinas de uno de los “muros” más grandes e interesantes de Ahigal. Es una construcción circular, con falsa cúpula, cuya tradición se remonte a a tiempos prerromanos. Este final es el que seguramente aguarda a esta muestras de la arquitectura tradicional que han perdido sus funciones. Frente a este muro, se encontraba hasta hace unos años, metido entre zarzales, un artístico brocal cuadrado de pozo, que afortunadamente fue llevado al Legío. El mismo procedía del aljibe del claustro de un antiguo palacete de la Casa de Concejo, llamado por este motivo, ”Pozo Ciego”, nombre que ha recibido igualmente este lugar de la carretera donde estuvo ubicado.

Apenas cien metros del Pozo Ciego, el viejo camino desemboca en la carretera comarcal frente al Alto de las Cabecillas, lugar misteriosos en el que en ocasiones se vieron extrañas luces y apariciones. Damos unos pocos pasos y a la derecha se nos abre un amplio camino que conduce a Las Canchorras por las “Pasaeras de Santa Marina”. Se trata de una vía secundaria que unía la antigua ciudad de Cáparra con Coria, pasando a la vera o cruzando las villas romanas de la Fuente la Oliva, Cinojal, Casa de los Moros y Las Canchorras, enclaves todos ellos situados en el término de Ahigal.

Sin salirnos del camino principal, después de andar entorno a un kilómetro, una suave bajada nos acerca alas citadas “pasaeras”. A través de los mojones de granito clavados en el lecho de río podemos atravesar sus cauce sin mojarnos los pies. Este es un buen lugar ara tomar la merienda.

Después de llenar la panza andamos un poco lo desandado y a nuestra izquierda, en la margen del río se nos presentan un conjunto de oliveras, cuya edad se cuentan en muchos cientos de años,. Algunos restos hallados en superficie indican la existencia de una villa romana. A escaso trecho, aguas arriba, una serie de canchales presentan covachas semiocultas en el cauce.

En este lugar perviven leyendas que hablan de duendes, de encantamientos y tesoros ocultos por el “Moro Juan”, misterioso personaje al que le atribuyen el nombre de este lugar. Curiosa es igualmente la leyenda que pregona que aquí se hundieron los corros en los que transportaban las campanas que los judíos habían robado de la ermita de Santa Marina. Milagrosamente se hundió el lecho del somero río por el que pasaban formándose el charco sin fondo de la Casa de los Moros. Aseguran que algunos escuchan sonar dentro del agua las campanas en algunas fechas determinadas del año.

Con estos pautes termina la ruta, ahora sólo queda regresar al pueblo siguiendo el mismo camino.

La ruta de los pozos

Los pozos ahigaleños constituyen una muestra de incalculable valor dentro de nuestra cultura tradicional. Es cierto que se uso, con la llegada del agua corriente, desembocó en un abandono que en muchas ocasiones ha motivado su desaparición. Hoy son sólo memoria los del Cristo, la Melliza, la Fuente, los del Legío, el del Llano, aquellos muchos que se levantaban en plazuelas o adosados alas propias viviendas y un largo suma y sigue.

Ruta de la dehesa

Partimos del ermita de Santa Marina, datada en siglo XVII, adornada con un arco de hiedra. Antiguamente estaba coronada con cuatro pináculos, uno en cada esquina del tejado, hoy desgraciada mente han desaparecido. Es una de las tres ermitas que existen en el pueblo. Se encuentra al Noroeste del pueblo, cerca del Colegio Público, a la izquierda sale una calle llamada Pozo Maleno, por la trasera del polideportivo y a unos 250 metros hasta un cruce, giramos ala derecha ya unos 100 metros cogemos un sendero todo en bajada sobre la pared encontramos retamas,... y llegamos al “Pozo Maleno”.

Este pozo está construido en piedra de pizarra al estilo tradicional, con un losa de una sola pieza, rematado con lajas verticales formando un arco de estilo ojival. Su estado de conservación es muy precario, para acceder al agua se baja por unos escalones muy estrechos. El agua es de excelente calidad y de allí podemos coger para el resto del camino.

Subimos por la izquierda del pozo buscando la pared contraria a la bajada, y bordeamos un cercado de encinas y a 150 metros llegamos al Pozo Pedro, este está junto al Parque de Santa Marina. Nos encontramos en la cañada de La Dehesa, dirección norte a unos 300 metros hasta el final del parque y a unos 100 metros vemos el Puente del Cardaor, este puente es de un solo ojo hecho de granito y de pizarra, lo cruzamos y por una pista en buenas condiciones seguimos unos 200metros, y podemos pararnos a mirar a la izquierda y vemos las ruinas del “Lagar del Traza” que era antiguamente un molino de aceite.

Seguimos de frente por la cañada y nos encontramos con una portera a cada lado, bajamos por la pista central y a unos 200 metros os encontramos con el Puente de La Dehesa, (Se desconoce su antigüedad, aunque posiblemente sea de época medieval) los dos pilares en tajamar y arcos de medio punto en granito, y el resto de pizarra, han dio restauradas sus barandas, pues hace muchos años las destruyeron uno gamberros tirándolas al agua.

Desde el pretil del puente miramos hacia la derecha y vemos al pie de un espino albar (Galapero) el “Cancho de la Virgen”, donde desde el siglo XV hay esporádicos apariciones de la Virgen a caminantes y pastores, las cinco últimas durante el último siglo. Ascendemos 150 metros, a la derecha en el cauce del río Palomero vemos el Molino (Harinero) de los “Caracoles”, que está actualmente lleno de maleza, seguimos de frente sobre la pared de un cercado unos 400 metros y llegamos a la portera de la “Dehesa de Valverde”.

Abrimos la engarilla, pasamos y cerramos, pues hay ganado vacuno que iremos viendo por todo el camino, estamos en el camino local al pueblo de Palomero. Durante nuestra marcha, nos acompañan encinas y alcornoques a ambos lados, así como la vegetación y fauna autóctona, durante un largo trayecto.

A unos 500 metros, miramos hacia la derecha y vemos el muro de tierra y la torre de elevación de agua del pantano de “Las Cumbres”. Seguimos andando unos 550 metros, y nos encontramos con un arroyo y caído en el cauce un gran dintel (toza) de granito que sirvió en tiempo como puente y que el agua derribó de su pedestal. En este lugar se encontraba la “Puertecilla de Tabla”. El camino sigue ascendiendo paralelo al arroyo, y entramos en un amplio valle en medio del cual se encuentra el “Pozos de los Zarzales”, para acceder al agua también tiene escalones. Pero difiere del “De el Maleno” por encontrarse éste en un ladera y el actual medio hundido en el valle.

100 metros más arriba, nos encontramos con la “Laguna de La Casa”, subimos ala borda, y vamos hacia el lado derecho, al pie pasa un arroyo lo vadeamos y vemos un carril llamado “De la Arrabasca” que va en dirección al pantano, lo tomamos y a unos 300 metros, encontramos un arroyuelo y , el cual no cruzamos ahora, y subimos en paralela a él durante 400 metros, donde giramos a la izquierda. Desde ahí a 100 metros está el alcornoque Grande, un sendero de vacas lleva hasta él, donde bajo su copa podemos sestear en época estival. Desde allí contemplamos su porte esbelto así como su grandeza. Mide alrededor de unos 20 metros de alto y posee una superficie en su copa de unos 500 metros cuadrados, su edad es de aproximadamente unos 200 años y en la última saca de corcha, dio 13 quintales castellanos, lo que vendría a corresponder a unos 601 kilogramos de primera calidad.

Seguimos el valle y a 150 metros, al pie de una zona arada, encontramos el carril del “Valle Los Casares” trocemos ala izquierda y a unos 250 metro cruzamos un arroyo que viene del “Pozo de los Ladrillos” y la Laguna Nueva”, a 100 metros nos encontramos un nuevo cruce, cogemos el carril derecho, estamos otra vez en el camino de Palomero. Estamos cruzando la parte más rica de la Dehesa, ya que son tierras muy fecundas, y donde en otoño podemos encontrar una gran cantidad de setas, lepiotas, boletus, amanitas,... Los árboles son muy grandes y se encuentran espaciados, hay varios de ellos caídos por los años,. Ascendemos unos 400 metros y al pie de un cercado derruido de piedras hay una valla metálica para el manejo de ganado, la cruzamos por la puerta verde y continuamos 500 metros sobre la valla, hasta la “Casa del Vaquero”, donde seguimos el camino principal y a nos 100 metros vemos ala izquierda el “Pozo del Vaquero”, el brocal es de granito, redondo y de una sola pieza.

Hemos llegado al punto más lejano de la marcha, habiendo recorrido algo más de 5000 metros desde el inicio, bajamos hacia el cercado metálico entramos y vemos la “Laguna Vieja”, la mayor y más caudalosa de la Dehesa, sobre su borde hay encinas y alcornoques y un poco a la derecha un roble, el único de nuestro recorrido. Bajamos hacia los corrales de manejo de ganado (embarcadero, cepo,...) existen tres cercados, entramos por la cerca el medio, y si está cerrada, bordeamos por la derecha hacia la casa del guarda, antes de llegar a ella se juntan dos arroyos, en ese sitio se encuentra el pozo de la casa, de moderna construcción. Llegamos a la casa del guarda, estamos en el altozano, lugar privilegiado para dominar la dehesa, alrededor de la casa, existen pequeños corrales adosados, y unas cosechaban productos de huerta para su propio consumo.

En esta zona sestea la mayor parte del ganado, procura no molestarlo, puedes pasar tranquilamente porque no son peligrosos, y retomamos el camino donde lo habíamos dejado, hacia la derecha es el camino a “Los Cuencos” a 300 metros encontramos un cruce, cogemos el del izquierda y a otros 200 metros, un nuevo cruce y otra vez a la izquierda, atravesamos una zona de árboles pequeños y jóvenes, muy juntos y espesos, y a 300 metros nos encontramos la portera de “Los Cuencos”, a la izquierda de ella hay un pedestal caído, importante coger el sendero de la izquierda que va justo por la alambrada, ahora atravesamos la zona más mísere (pobre) de la dehesa, bajamos 500 metros hasta la encima vieja que está al pié de la portera del “Pimpollar”, estamos siguiendo el camino de Santa Cruz a Ahigal, cruzamos (cerramos primero) y seguimos bajando, pero ahora por fuera de la alambrada de la dehesa, durante unos 300 metros, junto aun cercado de ovejas, giramos a la derecha y abandonamos la zona de la dehesa, pasamos junto a unos olivos y a un jaral al lado izquierdo, entramos en una calleja, a unos 350 metros nos encontramos la majada “Del Pimpollar”, un huerto con excelentes pasto para el ganado, al otro lado se acostumbra a sembrar cereales para alpacas, aquí la flora se amplía, se en cantuesos (tomillo cabezudo), lentisco (torbiscas), jenillo, etc.,...

Desde esta zona observamos una bella

La cruz de Cantería

En el año 1559, según consta en la inscripción que permanece en la base de la columna, Francisco Esteban, entonces miembro cualificado de la Cofradía de la Vera Cruz, hacía “a su costa” la que con el tiempo fue llamada Cruz de Cantería.

Después de cuatro siglos y medio, esta pieza renacentista, que fue ubicada en los parajes de La Nava como cruz de término, ha sufrido el inevitable castigo del tiempo, de manera muy especial des que se relacionan con la climatología. Es cierto que la Cruz de Cantería detuvo, sólo en parte, su proceso de deterioro con el traslado a la plaza de la Iglesia, sonde ha llegado a convertirse posiblemente en el símbolo más valioso de Ahigal.

Hoy es testigo obligado en las fotos de recuerdo de todo tipo de acontecimientos.

El campanario

La iglesia parroquial es un edifico Gótico-renacentista, de una sola nave, que presenta una orientación este-oeste. Al exterior, en el lado de la Epístola, presenta una recinto porticado y a sus pies, separado cinco metros del muro del templo, se levanta una interesante torre campanario. Consta éste de dos partes bien diferenciadas. Una de ellas, de granito, conforma el cuerpo de la fábrica y la espadaña propiamente dicha que se alza en el lado frontal a la iglesia. La espadaña presenta dos vanos inferiores y de gran tamaño, actualmente ocupados por campanas, y un hueco superior y mas pequeño, en la parte central de caballete.

Para acceder ala torre se dispone de una puerta orientada al sur y situada a un altura de una par de metros sobre el nivel del suelo, ala que se llega mediante una abrupta escalinata de cinco pasa. La portada de medio punto y una ventana saeteara ubicada sobre ésta proporcionan la única luz a esta escalera de caracol.

La otra parte de la torre, enteramente de ladrillo, la conforman las otras tres paredes del campanil o estancia superior. Su ejecución, es de una época superior al resto del edificio.

Erróneamente Segundo García databa la obra como ejecutada entre los años 1653 y 1654. Observando el conjunto del a torre apreciamos con claridad que le estilo no se corresponde con la fecha indicada y hace que retraigamos su construcción ala Edad Media, posiblemente a los finales del siglo XIV. En su construcción se reutilizaron sillares, algunos de yacimientos romanos, como pone bien alas claras uno de los situados frente a la puerta del templo y que presenta esta fragmentada.

Bien es cierto que hasta la primer mitad del siglo XVI no hallamos referencias al campanario o, mejor aún, a las campanas que acogen la torre.

La cita de una “campana maior” nos declara la lógica existencia de una campana mas pequeña, algo que ya se constata en las posteriores fechas de 1650, cuando se anotan cuentas pro “Aderezar campanas” , y de 1663, en que se asientan los gastos de “ciento y setenta y dos R (reales) y medio por hacer una campana” Que estas campanas referidas se hallaban en el torre entes de la mas antigua de las fechas citadas nos lo aclaran los sucesivos inventarios que, invariablemente y durante siglos, se ciñen a una escueta enumeración. Así leemos en los inventarios de 1662, 1666, 1692 y 1720, al igual que ocurrirían en otros muy anteriores, la mención de “dos campanas grandes en la torre y un esquilón”

Ello significa que en la torre durante esos largos periodos existían tres campanas. Tal esquilón, hoy desaparecido, se tocaba desde la ventana trasera del a iglesia tirando por medio de una cadena, de cuyo roce quedan claras huellas. El mismo, según la tradición, se tañía para ahuyentar tormentas y brujas, al igual que para avisar de partos y bautizos, no deben confundirse con el situado sobre el muro oeste dl templo, por cuanto los propios inventarios se refieren a éste como “otro esquilón encima de la tribuna”.

Siempre ha llamado la atención a propios y extraños el hecho de hallarse separado el campanario de la iglesia propiamente dicha. No es un caso único y existe la hipótesis que ello se deba a que la torre se construyera como una propiedad compartida entre la parroquia y el concejo. Ambos tuvieron sus propias campanas y sus toques distintivos, así como las correspondientes llaves para acceder al edificio.

No obstante, el pueblo hace sus propias interpretaciones sobre la curiosa separación y recrea una leyenda explicativa. Dice la misma que un cura antes de morir pide ser enterrado entre la iglesia y el campanario, es decir, en un sepulcro que se abra en el muro maestro de ambos edificios. Cuando se procede a darle sepultura, los asistentes comprueban que, milagrosamente, entre la torre y la iglesia se ha abierto una calle. Y en esta calle, cumpliendo la petición del sacerdote, será sepultado. Indudablemente había muero en pecado y Dios no estaba dispuesto a que se cometiera un sacrilegio de enterrarse en lugar sagrado.

Camino del cinojal

La dificultad de esta ruta es mínima, por lo podrían realizarla personas de cualquier edad y a cualquier hora del día.

El punto de salida lo tenemos en la plaza del Concejo. Por la calle del Cantón alcanzamos el Legío, cuyo nombre viene a decirnos que fue un terreno comunal y de uso público, donde antiguamente se trillaba, se reunía el ganado del pueblo y hasta se competía en los juegos populares. En la laguna que había en el centro era donde bebía el ganado y se lavaba el personal el día de San Juan para prevenirse de la sarna. Actualmente el Legío es un aplaza con un jardín en el centro.

Desde ahí tomamos la calle del Padre Bayle, nombre que se puso en honor a un jesuita del pueblo que investigó y escribió muchos libros sobre América. Esta calle atraviesa el Barrio Abajo y termina en la Cruz del alto. Tal lugar es conocido igualmente como la espera del burrero, porque aquí la gente aguardaba a los burros que el encargado de turno había llevado a pastar al campo con todos los del pueblo. En este punto torcemos a la derecha y seguimos el camino que nos lleva en dirección al Palomero. A doscientos metros escasos la vía se bifurca y nosotros tomamos el ramal de la izquierda. Ya no hay que salirse de la ruta.

El camino está bien cuidado y plagado a los lados de olivos. En algunos tramos asoman ramas de higueras, que invitan a coger el higo que cae a mano. También en las paredes se dejan ver los correspondientes zarzales plagados de moras en verano. Como pueden hallarse contagiados por los efectos del sulfato de los olivos, recomendamos o comerlas. No faltan las correspondientes chumberas. Si tienes hambre y herramientas los higos chumbos pueden servirte de postre.

Debes ir pendiente y fijándote en el suelo y en las paredes. Cuando lleves andados tres cuartos de camino comenzarás a observar trozos de cerámicas. Se trata de fragmentos de tejas de época romana, ya que estás en el enclave donde existió una villa en el siglo II D. C. A un lado ya a otro han aparecido lápidas sepulcrales, vasijas, monedas, sepulturas, metales y hasta un cerdo de piedra.

Doscientos metros mas abajo, tras cruzar un insignificante regato, nos encontramos el pozo del Cijonal. Es un viejo manantial, que fue utilizado por los romanos y ha sufrido reformas con el paso de los siglos. Se cubre con una bóveda de cañón y se desciende hasta el agua por unas escalinatas. Las bases de la bóveda se unen por medio de una piedra de granito en la que dicen que hay un inscripción que indica el lugar donde se oculta un tesoro.

Los alrededores del pozo son un buen sitio para comer y para que alguien explique mientras tanto los misterios del lugar. Se cuenta que dentro del pozo está sumergido un encanto, un moro encantado por una maldición de su padre. Para desencantarlo ha de ir en la madrugada de San Juan, antes de salir el sol, una mujer soltera a sacar agua. Cuando meta la cántara se enganchará a ella un hilo de oro y habrá de tirar de él hasta llegar al final. Así comenzó a hacerlo una mozuela, ignorante del o que ocurría. Al sentir que otra mujer venía por el camino. Optó por romper el hilo, guardar el ovillo que llevaba y continuar la operación cuando la intrusa se hubiera marchado. Mas al cortarlo se produjo un remolino dentro del pozo, salió el encanto con malos humos y corrió tras la moza que o había logrado contrarrestar la maldición que llevaba. La habría arrastrado alas profundidades del agua si ésta no hubiera saltado al otro lado del arroyuelo, arroyo que el encanto no puede pasar.

También te dirán que por estos aledaños corretean nueve polluelos negros al lado de una gallina del mismo color. Quien con ellos se tope ha de procurar echar mano a todos e introducirlos en le saco o zurrón, todo ello antes de que asomen en el horizonte los primeros rayos de sol. Si consigue completar la caza, la gallinada se convertirá en animales de oro y brillantes. Pero si alguno se escondiera, lo que siempre ha sucedido, los polluelos cazados se harían puro carbón.

Tras el descenso oportuno, podrás acercarte a las vegas que se extienden parejas al Palomero, donde podrás comprobar todo un sistema de cultivos tradicionales, la pervivencia de las norias y de los zaques que cada vez están mas descuidados y unas formas de regadío que recuerdan a las del mundo árabe. Procura no pisar los sembrados y de respetarlos en extremo. Y, lo que es mas importante, recuerda no tocar lo que no es tuyo. La vuelta al pueblo debes hacerla por el mismo sitio.

Arquitectura de la iglesia de Ahigal

La iglesia parroquial, está puesta bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora, tratándose de un edifico exento, de una sola nave y excelentes proporciones. Aunque participando de un estilo gótico-renacentista, se aprecian en él distintas etapas constructivas.

A simple vista se constata que los materiales empleados en su construcción son la pizarra, que en sistema de mampostería se extiende a lo largo de los muros, y el granito, que se localiza en los contrafuertes, portadas, ventanas, esquina, impostas, cornisas, arcos y bóveda.

La decoración exterior de la nave es muy escasa. La sobriedad se remarca aún más por los contrafuertes, tres a cada lado, que delimita los espacios en que se divide este tramo. Los del lado del Evangelio presentan una gran robustez, que contrasta con la estilización de los opuestos. Todos ellos son rectangulares y cortados a bisel.

Dos son las puertas que dan entrada al templo. La principal, ligeramente apuntada, parece corresponde a principios del siglo XV, y presenta una doble acanaladura interior en todas su longitud. Se accede a ella mediante tres escalones, siendo el cimero de hechura reciente, puesto que recubre parte de las molduras inferiores.

Sobre la puerta se abre una ventana cuadrangular, posiblemente de finales del XVII, con enrejado de “tenazas”, en la que se observan elementos ornamentales (cruz y espiga) que nos evidencian la reutilización de materiales procedentes de construcciones anteriores.

La puerta lateral se configura mediante un arco de medio punto de grandes dovelas regulares. Al igual que la otra puerta, exhibe un acalamiento exterior interno, solo roto por las impostas de gruesas molduras sobre los que se sustenta el arco. Curiosamente esta puerta se halla descentrada, ya que uno de sus lados aparece adosado al contrafuerte. En la clave, de tamaño más pequeño que el resto de las dovelas, tiene labrada en bajorrelieve una cruz latina.

En esta parte de la epístola se han abierto dos vanos, consistentes en una ventana con arco de medio punto, totalmente enlucida y otra ventana circular de hechura reciente, ambas sin ningún mérito artístico.

Frente a la puerta, y cubriendo el flaco correspondiente a los tres tramos delanteros de la nave se extiende un amplio pórtico al que sostiene dos grandes pilares y dos columnas renacientes. Sus capiteles recogen desde motivos vegetales y volutas, hasta alegorías, como es la concha de Santiago, o la cabeza de un angelito. Actualmente, fruto de una poco acertada resturación, el pórtico vierte a dos aguas y luce un antiestético frontón.

La sencillez del trama que hemos referido contrata con el que presenta la cabecera del iglesia, la cual pregona una etapa posterior en su construcción. Sabemos que lance corresponde aun primitivo templo medieval, muy anterior al siglo XV, fecha en la que ya encontramos citas sobre él. La altura de la nave es bastante inferior a la del ábside. Este es de una robustez y elegancia fuera de toda duda. Su construcción data de la primera mitad del siglo XVI y en ella se deja ver la huella de Pedro de Ybarra, ala sazón arquitecto de la diócesis.

Un robusto estribo corresponde a cada uno de los seis ángulos, poniendo en evidencia la estructura ochavada de la cabecera. Si bien, por el exterior, no se permite una visualización perfecta a causa de las construcciones abiertas con posterioridad en sus muros: la sacristía en lado de la Epístola y la capilla de la Vera Cruz en el flanco del Evangelio. Como hecho reseñable apuntamos que tales estribos acogen grabadas grandes cruces y un reloj de sol.

En el aspecto decorativo de este tramo conviene mencionar la imposta corrida que a media altura enlaza los contrafuertes y que se extiende por todos los paños del testero, llegando a enmarcar incluso una pequeña ventana rectangular cegada actualmente. Tampoco debemos obviar, en este sentido la cornisa que remata el edificio, de la que se percibe el vuelo ocasionado por la superposición de las molduras de mayor a menor.

Esta cornisa de la parte alta, bajo el tejado, sólo es detenida por la ubicación de las distintas gárgolas que emergen en cada uno de los paños. Otras gárgolas de mayor tamaño, aunque con idéntica hechura que las anteriores, se localizan a la altura de la bóveda.

El ábside cuenta con so interesantes ventanas. La primera de ella, con miras al este, responde al tipo de medio punto. Está abocinada y completamente enmarcada de cantería. La otra ventana es de arco conopial y se halla sita en el muro norte de la capilla de la Vera Cruz. Por encima de ella corre un fragmento de la cornisa que adorna la parte media del testero. Ello nos indica con claridad que la misma decoraba toda la zona del lado del Evangelio, y concretamente los muros exteriores de una estancia que suponemos que debía corresponder con el baptisterio, construido en el mismo momento que el ábside. Este supuesta baptisterio fue objeto de una drástica reforma, con la consiguiente desaparición de la imposta y de todos los muros, excepto del tramo que acoge la citada ventana,. Las obras, según se recoge en una inscripción exterior, fueron efectuadas e 1760,y tuvieron como principal motivo la ampliación de la estancia. Los materiales utilizados fueron principalmente ladrillos y pizarras. En esta mitad del siglo XVIII se abre una ventana de medio punto, carente de interés, sobre este mismo flanco del ábside.

Si penetramos e el interior de la iglesia nos topamos con una nave relativamente amplia. Como podíamos entrever por los contrafuertes, la misma se divide en cuatro tramos delimitados por unos robustos arcos diagramas de medio punto, todos de cantería, que se apoyan sobre gruesas columnas góticas que llevan esculpidas bases y capiteles facetados. Estos arcos, hasta hace poco, sostenían una techumbre de madera a dos aguas.

A los pies del templo, ocupando el primero de los tramos, se levanta la tribuna coral, adintelada, bellamente enmarcada por uno de los arcos. Ha sido remodelada en su totalidad si bien conserva las columnas primitivas con estilizados fustes y sencillos capiteles.

El paso de la nave ala cabecera viene delimitado por un majestuoso arco toral apuntado. Si la nave corresponde ala Baja Edad Media, la aparte del ábside, más interesante que el resto, fue construida en una etapa posterior. Todo apunta a que se comenzó en las primera décadas del siglo XVI, si bien n se finalizaría hasta la segunda mitad. Son los restos de un ambicioso proyecto que vino motivado por un aumento de la población de Ahigal y por un auge económico. Dicho proyecto tenía por objetivo la construcción de la nueva planta sobre el viejo templo, comenzando desde el ábside. Su continuidad hubiera supuesto la desaparición de los arcos diafragmas y la cubierta de la nave mediante la correspondiente bóveda.

Como ya hemos indicado, el presbiterio es ochavado. Todo él está recorrido por una cornisa o entarimado que sirve de unión a las ménsulas o soportes de las bóvedas y que hace de línea divisoria entre los cuerpos alto y bajo de la cabecera. Dicho cornismiento, que llega a asomar por los frontales de la nave, lo conforman res listeles, siendo ligeramente pronunciados los dos superiores.

Las ménsulas ostentan la misma molduración del entablamiento. La parte inferior queda configurada a base de círculos concéntricos, dentellones y pinjantes, adquiriendo la forma de un tronco de cono invertido.

La bóveda es de las denominadas de terceletes. Sus nervios lucen una sección triangular y que desembocan en una serie de claves circulares sin más tipo de ornamentación que un sencillo aro concéntrico.

Aparte de las dos ventanas que se abren en la parte superior de los flancos del ábside, hemos de apuntar que la cabecera luce otros tres vanos. Uno de ellos, en la parte del Evangelio, da acceso a la sacristía, ubicada entre dos contrafuertes. La puerta es adintelada y mantiene una sencilla bóveda de aristas. Su construcción data del siglo XVII.

En el lado opuesto a la sacristía se halla una amplia ventana de granito con molduras frontales y arco rebajado. Sus elementos arquitectónicos nos ponen en evidencia que debió tratare de la antigua puerta de entrada al baptisterio. Dicha puerta se tapió en su totalidad cuando, en el año 1760, este espacio se convierte en capilla y se construye una gran puerta casi adosada a la anterior. Recientes restauraciones pusieron al descubierto el vano, si bien aun se dejó tapada la parte inferior.

La puerta abierta en el siglo XVIII tuvo como objeto la adaptación a los fines para los que se iba a dedicar la nueva estancia, que a partir de ese momento acogería las imágenes de la Pasión. Sus grandes dovelas conforman un arco de medio punto, al que cierra una artística reja de hierro.

La construcción de la capilla de la Vera Cruz supuso destrucción del baptisterio, excepción echa del muro norte. En el frontal se dispusieron una serie de hornacinas encaminadas a acoger las imágenes del Cristo Yacente, de la Dolorosa y del Nazareno. Actualmente se cubre con bóveda de artistas, en laque aún se observan algún elemento decorativo de tipo pictórico.

Un curioso dato a reseñar es el que dentro de esta estancia, construida al tiempo que la cabecera, se halla el “arce de las tres llaves”, pequeña alacena cerrada con puerta metálica de triple cerradura en laque se guardaban los mas valiosos documentos parroquiales. Cada una de las llaves se hallaba en poder del cura., del mayordomo y del corregidos, respectivamente, habiéndose de reunir los tres para proceder a la apertura.


ÁREAS

Ayuntamiento de Ahigal - Plaza Mayor nº 1 - Teléfono: 927 43 90 10 - Fax: 927 43 92 36 - E-Mail: aytoahigal@aytoahigal.e.telefonica.net

[Icono de RSS] [Level A conformance icon, W3C-WAI Web Content Accessibility Guidelines 1.0] [XHTML 1.0 válido]